Esta preciosa casa danesa tiene un brillo de lo más especial, es de esas casas nórdicas que impactan por su calidez y luminosidad, en contraste con la luz natural exterior, que allí siempre es más gris y también con el tiempo que suele ser más fresco.

Una decoración impoluta basada en tonos neutros, mimbre y madera, como veis, texturas y materiales sencillos y convencionales y colores naturales que crean un ambiente tranquilo y relajado.

Y es que en esta vivienda no hay lugar para los colores, no hacen falta, blanco y negro se bastan para hacer de cada estancia un lugar único y con estilo. Por supuesto no falta el suelo de parquet y una cocina completa con un rincón comedor junto a la ventana.

La habitación premium del apartamento es sin duda el salón, convertido en un estudio de arte, el lugar de trabajo de su inquilino.

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