Seguro que quienes estáis acostumbrados a viajar y a tener que cambiar continuamente de residencia sufrís a la hora de encontrar una casa. Esta tarea puede ser desesperante porque normalmente nunca encontramos el equilibrio, si nos gusta la zona no nos gusta el piso y si el piso es perfecto la zona es terrible… Pero no hay que desesperar! El que la sigue la consigue y como ejemplo la persona que habita este piso de Madrid que, partiendo de un lienzo en blanco, ha logrado convertir estos 70m2 en una inspiradora casa de aire nórdico, aprovechando cada rincón y buscando funcionalidad donde parecía no haberla.
Hay dos pilares básicos que tenemos que tener presentes si buscamos un piso de alquiler en el que pasar una larga temporada: blanco, cuanto más blanco más fácil y más bonito; luz, decantarnos por casas con ventanas que llenen la casa de buenas vibraciones.
Como veréis no hace falta recargar para lograr un espacio cálido, si no todo lo contrario, se trata de escoger delicadamente los muebles justos, en este caso con toques nórdicos que aportan luz y sensación de amplitud, dejando a los textiles que sean los que aporten el punto hogareño y de color.
No os perdáis el salón conseguido con una mesa blanca rodeada de nuestras amadas sillas Eames! y combinadas con piezas vintage restauradas por los propietarios. Una habitación reconvertida en sala de estar y en espacio de trabajo al mismo tiempo. Y el toque que marca la diferencia, tonalidades pastel con la elección de blanco y mint para todo tipo de accesorios: la vajilla, la lámpara del comedor… Un dormitorio cálido que invita al descanso y una cocina que, a pesar de no tener un potencial limitado, se ha sabido aprovechar al máximo.

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