¡Han vuelto! y parece que para quedarse un largo tiempo. Son un "rescate" a los espejos clásicos redondos de antes, pero ahora vuelven con formas sencillas y marcos de metal en color cobre, dorado, plateado o negro.
Además de su bonita estética son una opción perfecta para colocar en lugares pequeños, además, su diseño minimalista crea un foco de atención allí donde lo colocamos y otorga estilo y sofisticación a la decoración de nuestra casa.
Uno de los lugares en donde podemos situarlo es en el cuarto de baño, cuando el lavamanos es pequeño, o en el dormitorio, como un pequeño tocador, aquí lo podemos situar sobre una mesa o encima de una cómoda, creando así un rincón no solo funcional si no también decorativo. Pero no solo en estas estancias funcionan bien este tipo de espejos, los recibidores, el salón e incluso en la cocina podemos encontrarles su sitio ideal.
Os dejo con muchas más ideas en forma de imágenes.

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